Joven U-ERRE


Desarrollo Humano Balanceado


Publicacion:05-11-2018

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“En este mundo de cambios, nada de lo que viene se queda y nada de lo que se va está perdido.” -Anne Sophie Swetchine

 


Alina García y Susana Romero del Lab Innovación Educativa U-ERRE 


Un bate y una bola de béisbol cuestan un peso y diez centavos. El bate cuesta un peso más que la bola. ¿Cuánto cuesta la bola de béisbol? En su artículo del New Yorker, Why Smart People are Stupid, Lehrer (2012) escribe cómo la gran mayoría de las personas contestan con seguridad que la bola cuesta 10 centavos; sin embargo, están equivocados (la respuesta correcta es la bola cuesta cinco centavos y el bate $1.05). ¿Cómo es posible que la gran mayoría contestamos erróneamente? ¿Qué no se supone que somos seres racionales?
Los hallazgos de la psicología demuestran que, cuando nos encontramos en situaciones inciertas, no evaluamos la información que se nos presenta. Nuestras decisiones dependen de un gran repertorio de atajos mentales en nuestro disco duro, los cuales, generalmente, nos llevan a tomar decisiones “tontas” (Lehrer, 2012). Bien nos dijo Charles Darwin, “no es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que mejor se adapta a los cambios”. Entonces, en un mundo cambiante, lleno de situaciones inciertas, ¿qué necesitamos hacer para sobrevivir?
Tomando como supuesto que la única constante en nuestras vidas es el cambio, en la actualidad, donde el cambio exponencial es el pan de cada día, los seres humanos requerimos lidiar con perturbaciones, tanto en lo personal como en lo profesional para sobrevivir. La adaptabilidad es la habilidad de responder a circunstancias únicas e inesperadas del momento (Davies, Fidler, & Gorbis, 2011). Nuestra capacidad de manejar información en situaciones nuevas y en contextos ambiguos e impredecibles, nos permiten romper paradigmas, asumir nuevas ideas y utilizar una gran variedad de herramientas para la solución de problemas (Wagner, 2014).
El individuo que cuenta con esta habilidad es flexible, cambia y se adapta fácilmente a nuevas situaciones haciendo uso de una actitud de aprendizaje constante (Wagner, 2014). Para adaptarnos a un mundo cambiante necesitamos considerarnos aprendices de tiempo completo; el sentirnos cómodos con la idea de la posibilidad latente de cambios repentinos y con la necesidad de aprender cosas nuevas como resultado de esos cambios; el hacernos las preguntas adecuadas que permitan desarrollarnos a través de nuevos espacios, nuevos mindsets o nuevas habilidades requeridas. ¿Es posible lidiar con el cambio y la complejidad de nuestro entorno sin innovar nuestro forma de pensar? ¿Nuestro aprendizaje es un producto de la rutina, el hábito y la automatización? ¿O es el producto de un proceso complejo e iterativo de resolución de problemáticas?
Peter Diamandis (2018), pionero internacional en los campos de la innovación y espacio comercial, dice que la mejor manera de predecir el futuro es inventándolo. ¿Cómo imaginas tu futuro? ¿Cómo será el mundo en 10 años? ¿En cinco años? ¿En un año? ¿Cuáles son las herramientas que necesitas para este futuro? ¿Cómo puedes formar el futuro en vez de ser formado por él?

 



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