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Honran con ofrenda a Sergio Pitol


Publicacion:31-10-2018

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 Día de Muertos en sede de UNESCO

México.- La sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en París, Francia, instaló por primera vez una ofrenda con motivo del 15 aniversario de la declaratoria del Día de Muertos como Patrimonio Cultural. 

El altar “El último viaje. Ofrenda homenaje a Sergio Pitol” fue montado en memoria del escritor, traductor y diplomático, quien durante los años 70 se desempeñó como agregado cultural de la embajada de México en Francia.

La ofrenda, organizada por las secretarías de Cultura y Relaciones Exteriores de México, se instaló en París tras la invitación que la organización internacional le hizo a este país para conmemorar ese aniversario.

“Es una ofrenda tradicional, de carácter mestizo y con elementos representativos de México. Cuenta con tres niveles en los que se representarán los planos subterráneo, terrenal y aéreo. Se explica al público el significado de esta manifestación cultural y ritual, así como la importancia de su colocación en nuestro país”, señaló Amparo Rincón Pérez, responsable de la instalación del altar.

Señaló que muestra la riqueza cultural que persiste en esta tradición; “la realidad es que cada uno festeja a los muertos a su manera, según dónde y quién haya transmitido esta práctica de generación en generación. La ofrenda, al ser una tradición ancestral de gran dinamismo, está sujeta a diversas transformaciones”.

Copal e incienso, velas, frutas cítricas, cempasúchil de papel y flores naturales del lugar como crisantemos; sal, agua, pan de muerto, tamales, atole, frijoles y arroz con mole preparados en la capital francesa serán colocados en esta ofrenda.

De igual forma viajarán hasta el Viejo Continente dulces y coloridos alfeñiques -caramelos en forma de cráneo, también conocidos como calaveritas de azúcar-, jarritos y platos de barro elaborados en Puebla; además de juguetes populares provenientes de Guanajuato, entre otros objetos alusivos a la festividad.

“Se colocó un petate, elemento muy importante para el pueblo indígena, pues las celebraciones a los muertos estaban asociadas con el fin del ciclo agrícola y el renacer de uno nuevo. Cuando alguien moría se envolvía en un petate y enterraba, eso ayudaba a que el cuerpo se desintegrara más rápido y que la tierra brindara nuevos frutos”, indicó.

Asimismo, se colocó una cruz, en representación de los puntos cardinales y el cuadrante que divide las cuatro estaciones del año, empleada también por muchos pueblos originarios.

La ofrenda incluye algunas obras literarias de Sergio Pitol, así como su fotografía, piezas de cartonería elaboradas por el maestro artesano Sergio Otero, en alusión a otra de las obras del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, declarada por la UNESCO en el año 2011: el mariachi.

El título de esa pieza es “Mariachi Los Penitentes”, porque es una agrupación de músicos de calaveras, un poco mostrando el carácter festivo de México durante estas fechas.

“La muerte es, sin duda, un hecho doloroso porque es el fin de la existencia de un ser que se adelanta en el camino y que ya no volveremos a ver. Pero se queda presente entre nosotros y gracias a que recordamos a nuestros difuntos podemos continuar con esta tradición cultural”, afirmó la también antropóloga.



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