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Invitan a conocer las andanzas de Coatlicue

La madre tierraLa madre tierra

Publicacion:25-09-2018

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La conferencia se desarrolla en el contexto del “Coloquio Willam Breen Murray. Nuevas miradas sobre los nortes de México. Adaptaciones, tradiciones"

Monterrey, NL.-El Museo de Historia Mexicana y la Universidad de Monterrey invitan a la conferencia magistral “Las andanzas de Coatlicue, la Diosa de la Tierra”, con el Dr. Leonardo López Luján, una biografía ilustrada, en torno a la diosa prehispánica que desde su hallazgo en el siglo XVIII ha generado controversia, el jueves 27 de septiembre a las 19:30 horas.

La conferencia se desarrolla en el contexto del “Coloquio Willam Breen Murray. Nuevas miradas sobre los nortes de México. Adaptaciones, tradiciones y tecnologías”, donde se presentan las investigaciones más recientes sobre arqueología y antropología del 27 al 29 de septiembre en el Museo del Noreste.

Para López Luján, quien dirige el Proyecto Templo Mayor del INAH, Coatlicue -que representa a un ser mitad femenino mitad animal- es paradigmática y a lo largo del tiempo haya sido vista con admiración, horror, entusiasmo o curiosidad, pero nunca con indiferencia.

“Fue una diosa tan temida como venerada para el sacerdote mexica; la figuración de un demonio para el evangelizador español; un ídolo sin pies ni cabeza para el militar del siglo XVIII; un documento histórico para el científico positivista; una musa para el artista posrevolucionario, y una obra de arte para el actual visitante del Museo Nacional de Antropología”, comenta el especialista.

Esta pluralidad de lecturas ha determinado el destino de Coatlicue: tras ser adorada en la cúspide del Templo Mayor, fue enterrada en la Plaza de Armas; siglos más tarde, después de su exhumación fortuita, quedó arrumbada en un gabinete de curiosidades para luego ser enaltecida en el centro del museo nacional.

DESENTERRAR EL PASADO
“El descubrimiento de Coatlicue -junto con el de la Piedra del Sol y el de la de Tízoc- tiene como marco uno de los periodos más fecundos de la historia cultural, en las postrimerías de la Colonia. Concretamente de las tres últimas décadas del siglo XVIII y la primera del XIX, cuando las ciencias y las artes florecieron en el territorio novohispano como nunca antes”, escribe Lujan en su artículo “El ídolo sin pies ni cabeza: la Coatlicue a fines del siglo XVIII”.

En ese momento histórico, los criollos y peninsulares se encargaron de revalorar el pasado prehispánico con fines académicos y políticos, alentados por el impulso dado a la arqueología por Carlos III y Carlos IV. “Se hicieron los primeros reconocimientos metódicos de Xochicalco y El Tajín, se excavaron las ruinas de Palenque y se emprendió —aunque quedó inconclusa— la Real Expedición Anticuaria de la Nueva España”.

La llegada a México en 1789 del Virrey Juan Vicente de Güemes Pacheco de Padilla y Horcasitas, segundo conde de Revillagigedo, contrató al arquitecto y urbanista novohispano Ignacio de Castera para mejorar el rostro de la ciudad, dotarla se seguridad, diseñar espacios más salubres, ampliar y alinear calles, crear paseos, reordenar mercados, poner en función el alumbrado y mejorar la red de aguas y drenajes

La mayor obra de mejoramiento urbano estuvo a cargo del ingeniero militar Miguel Constanzó: la Plaza de Armas, que se encontraba en un deplorable estado y en donde inesperadamente salieron a la luz decenas de esculturas mexicas, destacando la Coatlicue, la Piedra del Sol y la Piedra de Tízoc.

El 13 de agosto, un grupo de trabajadores que instalaba un conducto de agua de mampostería en el ángulo sureste de la Plaza de Armas se topó con la Coatlicue, una escultura de 24 toneladas, prácticamente al borde de la acequia y a escasísima distancia de la superficie. Estaba recostada con su cara frontal hacia abajo, en una posición casi horizontal. Tres semanas después, el 25 de septiembre, la Coatlicue fue llevada junto a la Puerta del Virrey, la actual Puerta de Honor del Palacio Nacional.

A pesar de que la Piedra del sol y Coatlicue fueron encontradas en el mismo periodo, la primera se llevó a la torre de la catedral donde se exhibió de 1790 a 1885, representando el “profundo conocimiento geométrico, calendárico y astronómico de los mexica”, en cambio Coatlicue tuvo un destino completamente diferente “mostraba su lado oscuro, el cual era definido como monstruoso, idolátrico y sanguinario”.

En la mitología mexica Coatlicue es la madre de los dioses. Su representación no tiene cabeza, la sustituyen un par de serpientes; sus pechos simbolizan la fertilidad, usa una falda de serpientes y un collar de manos y corazones humanos que representan la vida.

De acuerdo a la leyenda la diosa se encontraba barriendo plácidamente el templo que habitaba, cuando una bola de brillantes y hermosas plumas la fecundó. Este embarazo hizo que sus hijos, los Cuatrocientos Surianos, Centzon Huitznáhuac y Coyolxauhqui, ardieran de celos y la intentaran matar, pero fue defendida por el recién nacido Huitzilopochtli quien dio muerte a todos sus medios hermanos, quienes se convirtieron en las estrellas y la luna.

PASIÓN POR EL PASADO.
Leonardo López Luján es arqueólogo egresado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, y doctorado en la Universidad de París Nanterre. Ha sido investigador huésped del Museo del Hombre de París y de las universidades de Princeton, Harvard, la Sorbona y la Escuela Práctica de Altos Estudios de París, la Sapienza de Roma y la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala.

Desde hace 38 años es miembro del Proyecto Templo Mayor del INAH y su director a partir de 1991, donde se ha especializado en investigar la política, la religión y el arte en las sociedades prehispánicas del Centro de México. Es autor de 16 libros, ha coordinado 16 volúmenes colectivos y ha escrito más de 190 artículos.

De 2003 a 2005 fue secretario general de la Sociedad Mexicana de Antropología. Actualmente es miembro de la Academia Mexicana de Ciencias, la Academia Mexicana de la Historia y nivel III del Sistema Nacional de Investigadores. En fechas recientes fue nombrado miembro correspondiente de la Academia Británica y miembro honorario de la Sociedad de Anticuarios de Londres.

Entre las distinciones que ha recibido destacan el Kayden Humanities Award de la Universidad de Colorado, los Premios 1992, 1996 y 2007 del Comité Mexicano de Ciencias Históricas, el Premio Alfonso Caso 1998 y 2016 del INAH, el Premio de Investigación en Ciencias Sociales 2000 de la Academia Mexicana de Ciencias y la Beca Guggenheim de Nueva York.

En 2015, la Academia China de Ciencias Sociales le otorgó el Shanghai Archaeology Forum Award, por dirigir uno de los diez mejores proyectos de investigación arqueológica a nivel mundial de los tres últimos años.

La conferencia será gratuita, las personas interesadas en obtener mayor información pueden ponerse en contacto a través de la página www.3museos.com, llamar al teléfono (0181) 2033 9898 o ponerse en contacto a través de las redes sociales Facebook y twitter con @3museos.



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