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La apuesta de Apple por el lujo podría costarle miles de clientes


Publicacion:19-09-2018

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Los iPhone de más de 1.000 dólares amenazan con desincentivar a los consumidores a elegir productos de Apple.

Al parecer, Apple parece haberse convencido a sí misma de que es una marca exclusiva.

Esta semana, la decisión de modernizar su repertorio de dispositivos y redoblar su apuesta por los teléfonos de 1.000 dólares (unos 860 euros, al cambio) mientras simultáneamente retiraba su modelo menos caro, ha dejado claro que ya no está demasiado preocupada por atraer a consumidores con presupuestos más limitados.

En cambio, el fabricante de iPhone parece creer que su camino a seguir es convertirse en el Louis Vuitton de la electrónica de consumo.

Este enfoque en la alta gama ya ha comenzado a dar beneficios a la compañía en forma de beneficios a corto plazo, incluso superando recientemente el billón de dólares en capitalización de mercado (en torno 860.000 millones de euros).

Pero podría revelarse como una mala apuesta a largo plazo, especialmente si significa que menos consumidores recurren a Apple para hacerse con su primer teléfono u otro dispositivo.

Apple siempre ha liderado el segmento premium

Por supuesto, Apple siempre ha jugado en el lado más pudiente del mercado. Sus ordenadores Mac han sido habitualmente más caros que sus rivales con entorno Windows.

 
Y sus nuevos iPhones siempre han contado con un precio premium respecto a otros smartphones de rendimiento similar.

Pero durante años, especialmente cuando Steve Jobs ocupaba el cargo de CEO, la compañía hizo un esfuerzo por atraer a consumidores más convencionales.

Cuando el iPod era su producto principal, Apple ofrecía modelos como el Shuffle o el Nano, con precios al alcance del consumidor medio. El precio de 500 dólares del iPad fue considerado una ganga cuando se presentó por primera vez.

 Y cuando Apple ha presentado nuevos modelos de iPhone, ha reducido el precio de los más antiguos, haciéndolos más accesibles a un rango más amplio de consumidores.

La compañía parece haberse apartado claramente de esta estrategia en los últimos tiempos. De hecho, su giro hacia lo más alto del mercado se evidenció en la presentación ante la prensa del pasado miércoles.

Un año después de lanzar su primer teléfono con un precio de salida de 1.000 dólares, el iPhone X, Apple ha presentado otro modelo del mismo precio para sustituirlo, el XS, y una versión más grande, el XS Max, con un precio de salida de 1.100 dólares (en torno a 945 euros).

El otro nuevo teléfono de la compañía, el XR, parte de un precio de 750 dólares (unos 645 euros), que parece una ganga comparado con los otros dos modelos. Esa sensación desaparece cuando se compara el iPhone XR con el repertorio del año pasado.



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