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Haitianos se enfrentan con Gendarmería Nacional


Autor: | Publicacion:09-11-2019

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Los haitianos se quejaban de que llevan entre seis y ocho meses tratando de regularizar su situación migratoria para poder viajar a otro estado

 

TAPACHULA, Chis..- "Si no se repliegan, utilizaremos gas lacrimógeno", advirtió un policía de la Gendarmería Nacional a unos 200 migrantes de Haití, en su mayoría mujeres con niños, quienes ingresaron por la fuerza a la Oficina de Regularización Migratoria para que sus trámites fueran atendidos.
El disturbio inició a las 11:00 horas, cuando, en medio de empujones y golpes, los caribeños intentaban entrar a las oficinas donde personal del Instituto Nacional de Migración (INM) realiza los trámites para las visas por razones humanitarias, así como de las tarjetas permanentes y temporales.
En el lugar también se encontraban haciendo fila otros 300 migrantes cubanos, africanos y centroamericanos que optaron por alejarse a unos 200 metros para que no fueran culpados del desorden y afectados en sus trámites.
Los haitianos se quejaban de que llevan entre seis y ocho meses tratando de regularizar su situación migratoria para poder viajar a otro estado, debido a que no pueden conseguir trabajo en esta ciudad, ubicada a unos 45 kilómetros de la frontera con Guatemala.
"Todo los días vengo desde las 3:00 de la mañana y nada, no me atienden; vengo sin comer con mi esposa y mis dos niños", refirió un migrante de Haití.
"Mentira, la atención es buena, nos están atendiendo, pero tienen que tener paciencia", refutó una persona de Honduras.
Ante el desorden que no pudo ser controlado por agentes de la Guardia Nacional y del Instituto Nacional de Migración que se encontraban en el interior de la Oficina de Regularización Migratoria, elementos de la Gendarmería Nacional amenazaba con lanzar gas lacrimógeno si no se retiraban: "Se suspende la atención, hoy ya no se atenderá a nadie; hasta el lunes, retírense", insistía un policía.
Los agentes federales pidieron que los niños se resguardaran en una patrulla para no ser lastimados por la multitud. También otorgaban agua a mujeres embarazadas y niños deshidratados por los fuertes rayos del sol, que provocó temperaturas de hasta 48 grados. Tras una hora, la mayoría de migrantes se retiró, otros esperaron para ver si eran atendidos.



« EL UNIVERSAL »