El Porvenir MX

Martes, 22 Julio 2014
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Lo conocimos en 1952, cuando conducíamos el Orfeón Infantil Mexicano. Joven, acababa de regresar de España, donde había hecho sus estudios musicales.

Traía en sus manos la partitura de "El jardín de Lindaraja", tal vez escrita aún bajo la guía de sus maestros españoles de composición: era una obra española por los cuatro costados, desde el nombre hasta la doble barra del final.

Era una especie de cantata de raíces árabes para solistas, coro de niños y orquesta; el Orfeón Infantil Mexicano había participado ya en algunas óperas y tal vez esa circunstancia le impulsó a invitar al grupo para cantar su obra.

Los ensayos de la obra nos permitieron conocer su lado artístico muy rico en ideas, sobre todo para el trabajo con los niños: algunos ejercicios con los miembros del conjunto coral nos permitieron intuir una encomiable labor posterior en este terreno.

El Jardín de Lindaraja se estrenó en Pueblo con mucho éxito "de público", lo que pudo advertirse en los arrebatados aplausos que la premiaron; ignoramos si el autor era ya conocido en Puebla, porque se advirtió el afecto que el auditorio sentía por el.

El nombre de César Tort, junto a la obra "El Jardín de Lindaraja", lucía con grandes letras en las puertas del teatro y en algunos aparadores; el nombre de César Tort apareció en las páginas de los diarios de la localidad, junto a "El Jardín de Lindaraja" con elogiosas frases que demostraban que la obra había llegado al gusto del público poblano.

Hemos de reconocer que algo hubo para el Orfeón Infantil Mexicano.

No vimos crecer a Cesar Tort, porque la distancia fue mucha cuando abandonamos el De Efe para radicar en Monterrey, pero sabíamos de su crecimiento a través de artículos, columnas y críticas; por alguna razón siempre se hablaba del trabajo de César Tort, de su labor como pedagogo a través de su método de enseñanza para los niños, con programas establecido, con plan establecido; método que, al fin liberó del aburrimiento a los niños que deseaban entrar al mundo de la música que, en las escuelas primarias, consistía en gritar siempre la misma canción en las asambleas de los lunes.

Con el método Tort la música es un ejercicio divertido para el niño.

El Método Tort, aceptado ya por la Secretaria de Educación Pública, ha sido adoptado en diversas instituciones de educación musical infantil con resultados impresionantes.

El Método Tort fue una verdadera revolución en la enseñanza musical infantil, porque barrió con todos los métodos tradicionales que no eran métodos ni tradicionales, y la alegría con la que los infantes realizan los ejercicios que el método propone, son la mejor muestra de que han dejado de odiar la música.

La Secretaría de Educación Publica ha dado el visto bueno al Método Tort, pero no lo ha promovido en las escuelas públicas, donde se continúa infundiendo en los niños el odio por la música.

Tort ha añadido a su método musical un ingrediente más con la colaboración de Joaquín Gutiérrez Heras: lo audiovisual con fotografías o dibujos que atraen la atención de los niños.

César Tort es un reconocido pedagogo; de su método se habla en las instituciones serias de música, aquí y en el extranjero.

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